miércoles 29 de septiembre de 2010

¿Reconocés esa VOZ?

Te regalo una de las tantas señales de mi VOZ…





Cuando somos niños su sonido es tan fuerte y transparente que no hace falta buscarlo. A medida que crecemos empieza a callar. Su silencio empieza a ser cada vez más bajo hasta que logramos perderlo.

Terminaba de leer la parte en la que el alquimista le dice al muchacho que si se colocaba el caracol en la oreja podía oír al mar como si él estuviese ahí a pesar de no estarlo.

Es una voz muy baja que aparece a través de distintas señales (imágenes de temas familiares repetidos, sueños de niños, lugares, objetos, animales, letras, música, aromas, personas que nos llevan hasta él) mientras seguimos viviendo nuestras vidas habituales ya adultas.

Cuando volvemos a prestarle atención empieza a hablar más fuerte, tanto que perdemos la concentración. Dejá que grite. No te permitas perder su sonido otra vez.

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